
Una imagen dice más que mil palabras. Y a veces, dice exactamente lo que el pueblo no puede gritar en las calles sin consecuencias. Eso es lo que ocurrió esta semana en las redes sociales del Valle de Punilla, donde se viralizó una fotografía protagonizada por los intendentes de Huerta Grande, La Falda, Villa Giardino y Valle Hermoso, juntos, sonrientes y con aires de camaradería.
La imagen, aparentemente tomada luego de uno de esos encuentros que nadie sabe bien para qué sirven, fue publicada por un usuario anónimo con el sugerente título: “Definí esta foto en una palabra”.
Lo que siguió fue una avalancha de comentarios. 107 respuestas en menos de 24 horas, de las cuales apenas tres o cuatro podrían considerarse positivas (y ni siquiera muy convencidas). El resto fue un festival de sinceridad brutal, sarcasmo social y hartazgo acumulado.
Entre las descripciones más suaves:
“Chantas”, “Payasos”, “Falsos”, “Inoperantes”.
Otras, más explosivas:
“Delincuentes”, “Ratas”, “Corruptos”, “Lacras humanas”, “Gordos balas”.
Algunos aportaron creatividad popular:
“Mis tíos cuando están en pedo”,
“Si hablo me cierran el Facebook”,
y la joya del descontento: “Que juntos hagan algo por la salud del pueblo, aunque sea una vez”.
Lejos de la imagen de unidad, liderazgo o gestión que los jefes comunales intentaron transmitir, la publicación funcionó como una especie de termómetro digital del desprestigio político que crece en el Valle. Porque más allá del meme, lo que queda claro es el mensaje: la paciencia del pueblo se está agotando.
Mientras los vecinos luchan por un hospital colapsado, por un tren a punto de desaparecer y por un sistema de seguridad ineficiente y firman petitorios para ser escuchados, los intendentes se sacan selfies.
Pero la realidad no tiene filtros. Y en esta imagen viral, la verdadera palabra que la define no la dijeron ellos. La dijo el pueblo.
