
En un emotivo mensaje, una trabajadora del Centro Favaloro compartió sus sentimientos tras la noticia de que su contrato no sería renovado, situación que se dio a conocer el 1 de abril. A través de sus redes sociales, la mujer relató su experiencia y reflejó su tristeza y frustración ante la falta de comunicación por parte de la administración local.
En su publicación, expresó que, aunque su contrato estaba marcado como de planta permanente en el pasado, la nueva administración del intendente Daniel Spadoni decidió no renovarlo. Aseguró que el decreto de desvinculación había sido firmado el 31 de marzo, aunque ella no fue informada formalmente hasta el día siguiente. «Tal vez escucharon mi voz el 1 de abril, estaba feliz, mostrando fotos de mi trabajo, de cómo podía ayudar desde mi lugar, escuchando y dando respuestas a quienes necesitaban atención urgente», expresó a través de redes sociales.
Además, se mostró decepcionada por la falta de diálogo con las autoridades municipales. «Ni siquiera me atendieron el teléfono. Es triste pensar que cuando fui secretaria del Concejo Deliberante, siempre ayudé a todos, sin importar el color político«, señaló, visibilizando la disconformidad con la actitud del gobierno local.
En su mensaje, también destacó el valor de su equipo de trabajo en el Centro Favaloro, agradeciendo a las enfermeras, médicos, médicas y compañeras de recepción con quienes compartió turno. «Las emociones son encontradas, pero quienes me conocen saben dónde encontrarme, siempre estoy para dar una mano«, subrayó.
El contexto de esta despedida no es aislado. En los últimos días, varios trabajadores del municipio, especialmente aquellos que ingresaron durante la gestión anterior, han recibido la noticia de que sus contratos no serán renovados. Esta decisión ha generado preocupación entre los empleados municipales y los vecinos, quienes ven la medida como una posible persecución política. Los afectados temen que, además de la inestabilidad laboral, este tipo de decisiones pueda perjudicar la calidad de los servicios públicos y la relación entre los empleados y la administración actual.
El final de muchos contratos, sumado a la incertidumbre de quienes aún esperan la confirmación de su futuro laboral, ha generado un clima de tensión y desconcierto. En medio de esta situación, los trabajadores y ciudadanos del municipio esperan respuestas claras y soluciones que garanticen la estabilidad de quienes cumplen con su labor al servicio de la comunidad.
Este es un momento delicado tanto para los empleados afectados como para los vecinos que dependen de los servicios municipales, quienes seguirán atentos al desarrollo de esta situación que parece estar marcada por fuertes desafíos políticos y administrativos.
Testimonios de vecinos y trabajadores reflejan el malestar por la gestión municipal y la desvinculación de empleados
En el contexto de la desvinculación de varios trabajadores del municipio, diversos testimonios de vecinos y empleados compartidos en redes sociales han revelado una profunda insatisfacción con la gestión del gobierno local. Estas opiniones, llenas de frustración y desconcierto, apuntan a una serie de irregularidades y a una falta de transparencia por parte de las autoridades.
Claudio, vecino de la localidad, expresó su descontento señalando que «suspendían gente sin motivo«, haciendo referencia a la falta de justificación para las decisiones laborales, y agregó que «las horas extras no las pagaban» y que había «gente inoperante a cargo de Inspección General«. Para él, la situación se agravó aún más cuando «se te ríen en la cara», reflejando una actitud despectiva por parte de quienes deberían garantizar el bienestar de los trabajadores.
Cynthia, otra vecina, también se unió a la conversación con un comentario contundente: «Lamentablemente así son, les molestan las personas frontales, que lo que piensan lo afirman con hechos, que lo injusto y lo que no corresponde lo exponen. En muchas áreas no hay capacidad ni idoneidad«, apuntando a una serie de deficiencias en la gestión municipal y destacando que la falta de compromiso con la justicia laboral afectó a quienes realmente tenían un sentido de vocación en su trabajo. «Lamento lo que te sucedió«, expresó en solidaridad con la trabajadora desvinculada.
Claudia, por su parte, relató su propia experiencia y la de sus compañeras, quienes también fueron afectadas por la falta de información y de respeto hacia su labor. «Nos pasó lo mismo. A compañeras, y a mí. Mandándonos un WhatsApp«, señaló, refiriéndose a la forma arbitraria en que se comunicó la desvinculación de varios trabajadores, sin ningún tipo de explicación formal o personal. Claudia también destacó su amplia trayectoria como profesional matriculada, enfatizando que «siempre fuimos reconocidas y valoradas» en el pasado, incluso en situaciones difíciles como reemplazar a una compañera enferma.
Sin embargo, la falta de consideración por parte de la administración fue evidente cuando, tras pedir explicaciones sobre su desvinculación, recibieron una respuesta vaga e insatisfactoria. «La respuesta fue que no se aceptaban auxiliares», relató Claudia, a pesar de contar con 20 años de servicio en áreas de alta complejidad pediátrica. Para ella, este tipo de decisiones reflejan la falta de compromiso con la formación y la experiencia, en favor del amiguismo y la toma de decisiones sin tener en cuenta el bienestar del personal ni de la comunidad.
El testimonio de Claudia también dejó en evidencia la incoherencia en las decisiones tomadas, ya que la nueva enfermera contratada, a pesar de contar con un curso, «no quiere dar inyecciones a niños«, lo que pone en duda la efectividad de las nuevas contrataciones y la calidad de atención que se ofrece. En este sentido, subrayó que «todo es práctica, empatía y vocación de servicio«, y que el valor de un título no debe eclipsar la dedicación de los profesionales de la salud.
Estos testimonios reflejan un malestar generalizado entre los trabajadores del municipio, quienes se sienten despojados de su dignidad y sus derechos laborales. Los testimonios también dejan al descubierto un patrón de amiguismo y de falta de transparencia que preocupa tanto a los empleados como a los vecinos que dependen de los servicios públicos. Frente a estas situaciones, la comunidad espera respuestas claras y justicia para quienes, como la trabajadora del Centro Favaloro, se han visto injustamente afectados por decisiones arbitrarias.
